Guía completa
Una correa distinta de la de distribución, aunque se confundan a menudo
La correa auxiliar, también llamada Poly-V por el dibujo de sus surcos longitudinales, no tiene nada que ver con la correa de distribución, aunque los clientes las confunden con frecuencia. La de distribución sincroniza el cigüeñal con el árbol de levas y, si se rompe, puede destrozar el interior del motor. La auxiliar mueve accesorios externos: alternador, bomba de dirección asistida en los motores que aún la llevan hidráulica, compresor del aire acondicionado y, en algunos diseños, la bomba de agua.
Si la auxiliar se rompe en marcha, el motor no sufre daño interno en la mayoría de los casos, pero se pierden de golpe varias funciones que dependen de ella: la dirección se vuelve dura, el testigo de batería se enciende porque el alternador deja de cargar, y el aire acondicionado se apaga.
Por qué recomendamos cambiar el tensor a la vez
El tensor mantiene la correa con la tensión correcta durante toda su vida útil, compensando el pequeño estiramiento natural que sufre con el uso. Cuando el tensor empieza a perder fuerza —o, en el caso de los tensores hidráulicos, cuando el amortiguador interno se degrada—, la correa nueva no recibe la tensión adecuada y se desgasta con la misma rapidez que la que se acaba de retirar. Por eso, si el tensor tiene un kilometraje parecido al de la correa, proponemos cambiarlo junto con ella: el coste adicional es menor que el de volver a abrir el mismo tren de poleas dentro de poco tiempo.
Poleas locas: el origen de ruidos que persisten tras el cambio
No es raro que, tras cambiar la correa, siga habiendo un ruido parecido al anterior. Casi siempre viene de una polea loca —esas poleas sin ninguna otra función que guiar la correa— con el rodamiento interno desgastado. No forman parte de la correa en sí, pero conviene revisarlas en la misma intervención porque el desmontaje ya está hecho y el coste adicional de sustituirlas si hace falta es bajo comparado con volver a abrir el conjunto más adelante.
Cómo se lee el desgaste antes de que falle
Los surcos longitudinales de la correa deben verse limpios y con los bordes definidos. Con el uso aparecen grietas transversales perpendiculares a esos surcos, señal de que el material está al final de su vida. También es habitual que el compuesto se vidríe con el calor, lo que provoca ese chirrido característico al arrancar en frío que desaparece según el motor coge temperatura; no es un ruido que convenga ignorar solo porque desaparezca solo.
Marcas que montamos
Gates y Continental son las dos referencias que usamos para la correa auxiliar, ambas fabricantes de primer equipo en buena parte del parque europeo.