Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Alicante. Trabajamos todo tipo de mecánica, pero si hay algo que dominamos son los motores de gasolina actuales: inyección directa, turbo pequeño, cadena y esa carbonilla que nadie te enseña hasta que el ralentí empieza a temblar. También frenos, distribución, diagnosis, neumáticos y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de tocar nada y factura con la referencia de cada pieza.
Diagnóstico antes de desmontar
Compresión, fugas y datos en vivo. Saber qué pasa cuesta menos que abrir por si acaso.
Presupuesto cerrado
Importe por escrito y no empezamos hasta que lo apruebas.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Descarbonización con criterio
Te decimos si tu motor la necesita de verdad o si lo que tiene son bujías cansadas.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Todo se hace en nuestras instalaciones. Si algo tuviera que salir fuera —una rectificación de culata, por ejemplo— te lo decimos y verás la factura del especialista.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento programado, motor, encendido y las averías propias de los gasolina de los últimos quince años. Arriba tienes lo habitual. Si tu avería no aparece en la lista, llámanos: te diremos con franqueza si la cogemos o si te conviene un especialista.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Endoscopio por el conducto de admisión antes de presupuestar nada. Ver los depósitos con tus ojos cambia la conversación.
En inyección directa el aditivo del depósito no toca la válvula de admisión. Sirve para el inyector, no para lo que te preocupa.
VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290. Con Castrol, Repsol o Total, lo mismo da si cumple.
Un misfire se localiza con datos en vivo y prueba cruzada. Cambiar las cuatro bobinas es la salida cara.
Original, OEM o equivalente certificado. Te explicamos qué cambia en precio y garantía, y decides tú.
Si trabajas por turnos o el coche no está para moverse, lo recogemos y te lo devolvemos.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien luego desmonta el colector. No hay guion de franquicia ni asesor comercial en medio. La norma es sencilla: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta. A veces eso significa decirte que lo tuyo se arregla con dos bujías.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
De los problemas del diésel se ha escrito muchísimo. Del gasolina, casi nada, y resulta que la mayoría de los coches nuevos que se matriculan en España son de gasolina. Motores pequeños, turboalimentados, con inyección directa y una centralita que hace milagros para cumplir emisiones. Son buenos motores. También tienen manías propias que un mecánico formado en los noventa no había visto nunca.
Este texto va de eso. De la carbonilla en las válvulas de admisión, del aceite que desaparece sin gotear, de la cadena que suena en frío cuando arrancas y del testigo que parpadea en la subida de la Gran Vía. Lo que vemos cada semana en coches de la capital, de San Vicente del Raspeig, de Sant Joan d'Alacant, de Mutxamel, de El Campello y de Elche.
En un motor de inyección indirecta —los de toda la vida, con el inyector en el colector— la gasolina se pulverizaba antes de la válvula de admisión y le bañaba la parte trasera en cada ciclo. La gasolina es un disolvente excelente. La válvula se lavaba sola.
En inyección directa el inyector está dentro de la cámara, junto a la bujía. Ganas rendimiento y consumo. Pierdes el lavado: por la válvula de admisión ya solo pasa aire. Y no solo aire, ese es el problema. Por ese conducto entran también los vapores de aceite del cárter y, en muchos motores, los gases recirculados de la válvula EGR, cargados de hollín. Aceite caliente y hollín sobre una pieza a varios cientos de grados que ya nadie limpia: la costra crece capa sobre capa.
Los síntomas llegan despacio y por eso engañan. El ralentí se vuelve áspero, sobre todo en frío. Aparecen tirones entre 1.200 y 2.000 rpm al salir de un semáforo. El arranque en frío pide dos vueltas de más. Y la respuesta al acelerador se ablanda sin que sepas cuándo empezó.
Depende mucho del uso. Un coche que hace la circunvalación a diario se ensucia bastante menos que uno que baja del PAU al centro y vuelve. No es un defecto: es cómo funcionan estos motores. Lo que cambia es cuándo hay que atenderlos.
Vamos con la parte que molesta al marketing. El aditivo del depósito viaja con la gasolina, y en inyección directa la gasolina va del depósito a la bomba de alta, al inyector y a la cámara. En ningún punto toca la válvula de admisión: no puede limpiarla.
Eso no lo convierte en un timo: sirve para la punta del inyector y para la cámara, que sí ven combustible. Y en un motor de inyección indirecta o de doble inyección sí llega a las válvulas. En un directo puro, no. Quien te lo venda como la solución a la carbonilla de admisión, o no lo sabe o prefiere no contártelo.
Lo que sí funciona, de menos a más invasivo:
Y la parte que nos resta venta: muchos coches que llegan pidiendo una descarbonización no la necesitan. Un ralentí irregular puede ser una bujía al límite, una bobina que falla en caliente o una toma de aire falsa. Por eso miramos antes con el endoscopio y te enseñamos la imagen en pantalla.
El planteamiento del downsizing es sencillo: motor más pequeño para consumir menos, y un turbo para que rinda cuando hace falta. Un 1.0 de tres cilindros dando 125 CV. Funciona, y de hecho van muy bien.
Lo que no se cuenta es que ese litro de cilindrada soporta presiones y temperaturas que un atmosférico de dos litros no veía jamás, y que el aceite pasa por el eje del turbo muy caliente. De ahí salen dos consecuencias de mantenimiento. El aceite tiene que ser el de la especificación exacta del fabricante, no «uno bueno de marca conocida». Y los intervalos largos que permiten algunos programas —30.000 km o dos años— están pensados para uso de autopista: con trayectos cortos y atascos, ese aceite llega al final degradado, y quien lo paga primero es el turbo y la cadena. En coche de ciudad, partir el intervalo por la mitad es de lo más rentable que puedes hacer.
Y una costumbre que es gratis: no apagues el motor nada más llegar si vienes de exigirle. Si vienes de la A-31 a buen ritmo, déjalo un minuto al ralentí antes de la llave. El turbo gira a decenas de miles de revoluciones y necesita que el aceite siga circulando mientras frena. Apagar en caliente cuece el aceite dentro del eje y forma depósitos que acaban comiéndose el cojinete.
Cuando el turbo falla suele avisar: un silbido agudo nuevo, humo azulado al acelerar tras un rato al ralentí, pérdida de presión con el motor en modo degradado. Mirarlo pronto sale a cuenta, porque uno que se rompe del todo manda restos al intercooler y al catalizador.
«Mi coche gasta aceite» viene casi siempre con una idea equivocada detrás: que un motor sano no gasta nada. Todos consumen algo, porque los segmentos dejan pasar una película mínima que se quema en la combustión. Eso es diseño, no avería.
La referencia buena es la del fabricante, que en muchos motores modernos tolera hasta medio litro cada mil kilómetros. Suena a barbaridad, y lo es, pero ese es el umbral con el que te dirán que el motor está dentro de especificación. En la práctica: medio litro entre revisiones no tiene nada de raro; un litro cada mil kilómetros sí, aunque el fabricante lo dé por bueno.
Lo que importa es de dónde se va. Si sale por fuera lo verás: mancha en el suelo, olor a quemado, el bajo del motor húmedo. Eso es una pérdida de aceite y se localiza. Si no hay mancha, se está quemando dentro, y ahí hay dos sospechosos: los segmentos —el rascador, sobre todo, que con carbonilla pierde capacidad de barrer— y el sistema de ventilación del cárter.
De la válvula PCV se habla poco y explica muchos de estos casos. Saca del cárter los gases que se cuelan por los segmentos y los devuelve a la admisión, reteniendo el vapor de aceite en un separador. Si la membrana se rompe o el separador se satura, el motor empieza a chuparse aceite líquido: consume, ensucia las válvulas al doble de velocidad y puede generar sobrepresión que empuje los retenes hacia fuera. Pieza barata, problema con pinta de grave.
Y cómo se mide el nivel, porque medio taller vive de discusiones que empiezan aquí. En frío o diez minutos después de parar, el coche en llano —en cuesta la lectura se va varios milímetros—, sacando la varilla, limpiándola, metiéndola hasta el tope y sacándola otra vez. La primera lectura no vale nunca. Si tu coche solo lleva medición electrónica, haz exactamente lo que pida la pantalla.
Durante años se vendió la cadena como el argumento definitivo: no hay que cambiarla nunca. La realidad es más matizada. No se cambia cada 120.000 km como una correa, cierto, pero se estira: los eslabones se desgastan, la cadena gana longitud y el tensor hidráulico acaba quedándose sin recorrido para recoger holgura.
El aviso clásico es un ruido metálico de traqueteo en los primeros segundos tras arrancar en frío, sobre todo si el coche ha dormido toda la noche. Dura dos o tres segundos y desaparece. La explicación es que el tensor es hidráulico: con el motor parado se vacía parcialmente de aceite y necesita presión para volver a hacer su trabajo. Mientras no la tiene, la cadena golpea contra las guías. Si además la cadena ya está estirada, ese golpeteo se nota mucho más y cada vez dura un poco más.
Hay una segunda señal que no se oye: la centralita guarda un código de correlación entre cigüeñal y árbol de levas cuando el calado se desfasa unos grados. A veces salta el testigo y a veces solo queda registrado, y se ve en diagnosis comparando la señal del sensor de cigüeñal con la del árbol de levas.
Conviene atenderlo pronto, y no por vender trabajo: una cadena que salta un diente en marcha hace el mismo destrozo que una correa rota, con válvulas dobladas y culata fuera. El kit completo —cadena, tensor, guías y normalmente piñones— tiene una horquilla orientativa de 500 a 1.100 €, lejos de lo que cuesta reconstruir una culata.
Dicho esto: si tu coche no hace ningún ruido raro, no tiene códigos de correlación y el aceite se le ha cambiado en plazo, no hay ninguna razón para tocar la cadena preventivamente. No es una correa. Aquí no aplica el «por si acaso». Puedes ver cómo trabajamos el conjunto en distribución.
El fallo de encendido, o misfire, es que un cilindro no quema la mezcla en su ciclo. En un tres o cuatro cilindros se nota: vibra al ralentí, tiembla en frío y pierde fuerza.
Y aquí una distinción que casi nadie conoce. El testigo del motor fijo es una avería registrada: hay que mirarla, sin prisa desesperada. El testigo parpadeando es fallo de encendido activo, y eso es otra cosa: la gasolina sin quemar se enciende dentro del catalizador, que puede fundirse por dentro en pocos kilómetros. Lo correcto es levantar el pie y parar cuanto antes.
Las causas, por frecuencia: bujías gastadas —tienen kilometraje, de 30.000 a 60.000 km según sean de níquel, platino o iridio—, bobina individual que falla en caliente, inyector sucio, tomas de aire falsas por manguitos agrietados y, descartado todo lo demás, compresión baja en un cilindro.
Cómo lo abordamos: contadores de misfire por cilindro en tiempo real y prueba cruzada. Si falla el 2, se pasa su bobina al 3 y se vuelve a leer; si el fallo se muda, era la bobina. Cinco minutos que evitan cambiar cuatro bujías y cuatro bobinas a ciegas. El sistema completo, en encendido. Y un apunte de montaje: roscan sobre aluminio y llevan un par concreto, así que van con llave dinamométrica siempre.
El método cabe en tres frases. El coche entra, se diagnostica y te llamamos con lo encontrado y un importe por escrito; no se toca una pieza hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que no se veía —en motor pasa más de lo que nos gustaría—, se para y te llamamos otra vez. Las horquillas de abajo son orientativas: dependen del motor, de lo enterrado que esté el conjunto y del recambio que elijas.
Sobre el aceite insistimos, porque es donde más motores se estropean: el de la especificación del fabricante. VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290, con Castrol, Repsol, Total o cualquiera que homologue esa norma. Y filtro de marca contrastada —Mann, Mahle, Hengst, Bosch—, porque una válvula antirretorno mala es justo lo que hace traquetear la cadena en el arranque.
Dos cosas que puedes hacer tú y no cuestan dinero. Mira el nivel de aceite una vez al mes, en llano y en frío, aunque el coche sea nuevo: el aviso electrónico salta cuando ya falta bastante. Y si tu gasolina de inyección directa solo hace trayectos cortos por el centro, sácalo de vez en cuando a la autovía y déjalo trabajar a régimen medio-alto un rato.
Si el ralentí ya te tiembla, si el testigo parpadea o si el nivel de aceite baja más de lo que te parece razonable, llámanos o escríbenos desde el formulario de contacto. Miramos el coche, te enseñamos lo que hemos visto y te decimos qué cuesta. Y si lo que necesitas no compensa repararlo, también te lo diremos.
Marcas que atendemos
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Para nuestros clientes
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Cómo funcionaTrabajos habituales
El cliente pedía directamente una limpieza de válvulas de admisión porque lo había leído en un foro. Antes de presupuestarla se revisó con endoscopio el estado real del colector: la carbonilla era leve y no justificaba el gasto. El ralentí irregular venía de una bobina que fallaba en caliente, así que se cambió solo eso.
Antes de hablar de sustituir el turbo se comprobó la presión de sobrealimentación y el estado del aceite, que llevaba varios miles de kilómetros de más para un coche de trayectos cortos por ciudad. Se cambió el aceite por la especificación correcta y se explicó al cliente el hábito de no apagar el motor en caliente nada más aparcar; el silbido no volvió a aparecer en la siguiente revisión.
El aviso parpadeante indicaba fallo de encendido activo, así que se recomendó parar cuanto antes para no dañar el catalizador. La prueba cruzada de bobinas localizó el cilindro implicado en pocos minutos, evitando el cambio a ciegas de las cuatro bujías y las cuatro bobinas.
El ruido apuntaba a un tensor de cadena sin presión al arrancar. Se comprobó en diagnosis si había código de correlación entre cigüeñal y árbol de levas antes de decidir nada: no lo había, así que no se tocó la cadena de forma preventiva. Se le indicó al cliente qué señales sí obligarían a intervenir.
Se descartó primero una fuga externa: no había mancha ni olor a quemado, así que el consumo era interno. La revisión de la válvula PCV encontró el separador de aceite saturado, pieza barata que explicaba un consumo que el cliente temía que fuera de segmentos.
Sustitución de correa, tensores y bomba de agua con presupuesto cerrado antes de desmontar nada. Se entregó factura con marca y referencia de cada pieza, y se aprovechó el desmontaje para revisar el estado de los soportes del motor sin cobrar aparte por la comprobación.
Preguntas frecuentes
Es una costra dura de aceite y hollín que se forma en la parte trasera de la válvula de admisión. Ocurre en motores de inyección directa porque el combustible ya no pasa por ahí: se inyecta directamente dentro de la cámara, junto a la bujía. En los motores antiguos de inyección indirecta la gasolina bañaba esa válvula en cada ciclo y la lavaba sola. Ahora, por el conducto de admisión solo circula aire, más los vapores de aceite del cárter y, en muchos motores, los gases recirculados de la EGR. Esa mezcla se cuece sobre una pieza muy caliente y se acumula. No es un defecto de fabricación, es cómo funcionan estos motores.
Para la carbonilla de las válvulas de admisión, no. El aditivo viaja con la gasolina, y en inyección directa la gasolina va del depósito a la bomba de alta, de ahí al inyector y del inyector a la cámara. En ningún momento pasa por la válvula de admisión, así que no puede limpiarla. Eso sí, el aditivo trabaja bien donde sí hay combustible: la punta del inyector y la cámara. Y en coches de inyección indirecta o de doble inyección sí llega a las válvulas. Depende de qué motor lleves, y merece la pena saberlo antes de gastar en tratamientos que no van a resolver lo que te preocupa.
Los síntomas de la carbonilla se parecen mucho a los de un encendido cansado: ralentí irregular, tirones a bajas vueltas, arranque en frío más largo y respuesta blanda al acelerar. Por eso no diagnosticamos por síntomas. Miramos con endoscopio por el conducto de admisión y te enseñamos la imagen en pantalla. Si el conducto está limpio, buscamos por otro lado: bujías al límite, una bobina que falla en caliente o una toma de aire falsa por un manguito agrietado explican muchos casos. Hacer una limpieza que no arregla nada es tirar tu dinero y perder tu confianza.
La química se hace con el motor en marcha, introduciendo un producto por la admisión para reblandecer los depósitos. No hay que desmontar nada, se resuelve en poco tiempo y va bien cuando la costra es blanda o media. La mecánica implica quitar el colector de admisión y limpiar válvula por válvula con cepillo y aspiración, o con granalla proyectada. Es la que de verdad deja el conducto como debe estar, y es la única opción cuando los depósitos llevan años ahí. Cuesta más porque lleva horas de taller. Con el endoscopio delante se decide en dos minutos cuál toca.
Todos los motores consumen algo: los segmentos dejan pasar una película mínima de aceite que se quema en la combustión. Muchos fabricantes admiten hasta medio litro cada mil kilómetros como límite dentro de especificación, cifra que a casi todo el mundo le parece exagerada. En la práctica, un consumo pequeño entre revisiones no indica nada raro. Lo que sí conviene averiguar es por dónde se va: si hay mancha en el suelo u olor a quemado, es una pérdida externa y se localiza. Si no hay rastro, se está quemando dentro, y ahí los sospechosos habituales son los segmentos y el sistema de ventilación del cárter.
Con el coche en llano, esto es lo primero: en una cuesta la lectura se desplaza varios milímetros y ya no vale. En frío, o al menos diez minutos después de parar el motor, para que el aceite haya bajado al cárter. Se saca la varilla, se limpia con un papel, se vuelve a meter hasta el tope y se saca otra vez: la primera lectura nunca es válida porque el aceite salpica la varilla al introducirla. Si tu coche no lleva varilla y solo tiene medición electrónica, sigue exactamente lo que pide la pantalla, porque esos sistemas necesitan temperatura y suelo plano para dar un valor fiable.
La PCV forma parte del sistema de ventilación del cárter. Su trabajo es evacuar los gases que se cuelan por los segmentos hacia el cárter y devolverlos a la admisión para que se quemen, reteniendo por el camino el vapor de aceite mediante un separador. Cuando la membrana se rompe o el separador se satura, el motor empieza a aspirar aceite líquido por la admisión: consume más, ensucia las válvulas mucho más rápido y puede generar sobrepresión en el cárter que fuerce los retenes. Es una pieza de precio contenido que se confunde con frecuencia con un problema grave de motor.
Es el síntoma más característico de una cadena de distribución estirada, sí, aunque conviene confirmarlo. El tensor de la cadena es hidráulico y se vacía en parte cuando el coche pasa la noche parado; hasta que el aceite recupera presión, la cadena golpea contra las guías. Si la cadena ya está estirada, ese traqueteo se oye más y dura más cada vez. Se confirma con diagnosis, comprobando si hay códigos de correlación entre cigüeñal y árbol de levas y comparando las señales de ambos sensores. No conviene dejarlo correr: si la cadena salta un diente en marcha, el destrozo es el de una correa rota.
No de forma preventiva, y aquí no aplica el criterio de la correa. Una cadena no tiene un kilometraje fijo de sustitución, pero tampoco es eterna: se estira con el uso, y el aceite en mal estado o los intervalos muy largos aceleran ese desgaste. Si tu coche no hace ruidos raros en frío, no tiene códigos de correlación y ha llevado los cambios de aceite en plazo, no hay motivo para tocarla. Cuando sí hay síntomas, el cambio es un trabajo serio: se sustituye el kit completo, con tensor, guías y normalmente los piñones, con una horquilla orientativa de 500 a 1.100 €.
No conviene, y esta es la diferencia que más gente desconoce. El testigo fijo indica una avería registrada que hay que mirar, pero permite llegar al taller con normalidad. El testigo parpadeando indica fallo de encendido activo: hay gasolina sin quemar saliendo por el escape, y esa gasolina se enciende dentro del catalizador, que puede fundirse por dentro en pocos kilómetros. Lo correcto es levantar el pie, evitar cargar el motor y parar cuanto antes. Un catalizador cuesta bastantes cientos de euros y, si el monolito se derrite, además tapona el escape y el motor se queda sin fuerza.
Depende del tipo de electrodo y lo especifica el fabricante. Las de níquel suelen moverse en torno a los 30.000 km, y las de platino o iridio llegan bastante más lejos, con frecuencia al entorno de los 60.000 km o más en algunos motores. En motores turbo con inyección directa el desgaste tiende a ser más rápido de lo que uno esperaría, porque la presión en la cámara es alta. Un detalle que importa: las bujías modernas roscan sobre aluminio y llevan un par de apriete concreto, así que se montan con llave dinamométrica. Apretadas de más se carga la rosca de la culata.
En un motor turbo, sí, y cuesta un minuto. El turbo gira a decenas de miles de revoluciones y se lubrica con el aceite del motor. Si cortas el contacto justo después de exigirle, el eje sigue girando por inercia sin caudal de aceite y el aceite que queda dentro se cuece por el calor residual, formando depósitos que a la larga se comen el cojinete. Dejar el motor al ralentí un minuto antes de la llave basta para que baje la temperatura. Algunos modelos llevan bomba eléctrica o parada retardada que lo gestionan solos, pero la mayoría no.
Para una reparación pequeña, probablemente no te compense el viaje y te salga mejor resolverlo cerca de casa; si nos llamas te lo diremos sin rodeos. Para trabajos de motor —una limpieza mecánica de admisión, un kit de cadena, un diagnóstico de consumo de aceite— sí suele salir a cuenta, porque el coche se queda un día y el ahorro pesa más que el desplazamiento. Si te encaja, podemos recoger el coche y devolvértelo al terminar. Tenemos páginas de zona con los accesos y las particularidades de cada municipio.
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Elche / Elx
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Ver servicio →San Vicente del Raspeig
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Municipio costero con una gran actividad turística en verano y una importante población residente todo el año.
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