Guía completa
Dos combustibles, dos mantenimientos que se suman
Un coche con instalación de GLP o GNC sigue siendo, en esencia, un motor de gasolina con un sistema añadido que le permite funcionar también con gas. Eso significa que necesita el mantenimiento habitual de cualquier gasolina —aceite, filtros, bujías, encendido— y, además, el mantenimiento propio de la instalación de gas, que tiene sus propios componentes, sus propios puntos de desgaste y su propia normativa de inspección.
Lo primero siempre es la estanqueidad
En cualquier revisión de una instalación de gas, lo primero que se comprueba es que no haya fugas: en las conexiones, en los latiguillos y en el propio depósito. No es un punto opcional dentro de la revisión, es el que determina si el resto de la comprobación tiene sentido seguir haciéndola. Un circuito de gas presurizado con una fuga, por pequeña que sea, es un riesgo que se atiende de inmediato, no en la próxima cita.
La conmutación: el momento en que cambia de combustible
Estos coches arrancan siempre en gasolina y, una vez el motor alcanza cierta temperatura, conmutan automáticamente a gas. Ese cambio debería ser prácticamente imperceptible al conducir. Cuando se nota como un tirón, suele indicar que el punto de conmutación no está bien ajustado, o que hay un problema en el conmutador electrónico que gestiona el cambio.
Filtro e inyectores: los componentes propios del sistema
El filtro de la fase gas retiene impurezas específicas de este combustible y se satura con el uso, igual que cualquier filtro. Cuando lo hace, el motor pierde rendimiento en modo gas aunque siga funcionando con normalidad en gasolina, porque el filtrado gasolina es un circuito completamente independiente. Los inyectores de gas, por su parte, trabajan con un fluido distinto al de los inyectores de gasolina y también tienen su propio ciclo de desgaste y mantenimiento.
Una inspección que no es la ITV general
Además de pasar la ITV como cualquier otro vehículo, las instalaciones de GLP y GNC están sujetas a una inspección periódica propia, centrada en el depósito y el circuito de gas, con una periodicidad que depende de la antigüedad de la instalación. Es habitual que se olvide porque no coincide con la fecha de la ITV general, así que lo comprobamos como parte de la revisión para que no pille por sorpresa.